¿Y en nuestro trabajo del día a día, a qué dedicamos tiempo, a las actividades importantes o a las actividades urgentes? Una herramienta de planificación de nuestro trabajo. 26/02/2025
Para poder mejorar en cualquier ámbito de nuestra vida es necesario, primero, querer hacerlo.
El ser humano es un ser de costumbres, por lo que muy a menudo, se hace difícil generar cambios en nuestra vida. Pero en el fondo es tan fácil continuar con nuestra rutina habitual, como cambiar, es sólo cuestión de tiempo y voluntad. Es sabido que cuando intentamos cambiar de hábitos, sólo necesitamos mantener el nuevo hábito durante un mínimo de tres semanas y el máximo depende del hábito a adquirir. Después de este período, la nueva conducta se convertirá en un hábito.
Los pasos a realizar para efectuar el cambio apropiado son pocos:
Detección del punto de mejora
Aplicación y seguimiento de las herramientas apropiadas
Mantenimiento de la conducta por un período mínimo de tres semanas
Evaluación del cambio realizado.
Está claro que hay aspectos de personalidad, actitudinales y aptitudinales que nos pueden influir positiva o negativamente, sin embargo, en el fondo, es un asunto de constancia y determinación al alcanzar nuestro objetivo deseado. A algunas personas les costará más (será necesario que inviertan más autocontrol y motivación en el cambio a alcanzar) ya otras menos, pero todo el mundo puede hacerlo, es cuestión de tener las herramientas y la voluntad adecuada.
Determinar los objetivos de nuestro puesto de trabajo es el primer paso a realizar para poder planificar. Estos son como una brújula que nos indican en qué tareas o actividades deberíamos invertir más nuestro tiempo, y en qué otras deberíamos invertir menos cantidad de este precioso recurso.
Por tanto si detectamos y clasificamos los objetivos de nuestro puesto de trabajo, sabremos que es lo más importante a realizar durante nuestra jornada laboral. Se trata de detectar y establecer prioridades en nuestra actividad profesional.
Definir adecuadamente nuestros objetivos nos permitirá:
-Concentrarse en lo que es más importante
-Dedicar menos energía en tareas no fundamentales
-Evitar a los ladrones de tiempo
-Unificar la dirección del equipo de trabajo
-Alcanzar más motivación y satisfacción laboral
Por otro lado es necesario aprender, también, a distinguir entre aquellas actividades o asuntos que son URGENTES de aquellas otras que son IMPORTANTES, puesto que no siempre lo que es urgente es importante.
Es necesario aprender a distinguir entre aquellos asuntos o tareas que son urgentes de aquellas otras que son importantes.
-Importancia: Nivel de contribución de una tarea a la consecución de objetivos importantes para nuestro puesto de trabajo
-Urgencia :Nivel de prontitud o inmediatez en la que se debe llevar a cabo una tarea
Ambas variables se pueden combinar generando el siguiente cuadro:
Muy urgentes Poco urgentes
Muy importantes Tareas a asumir Tareas a realizar con
inmediatamente cierto margen de tiempo sin demora antes de que se conviertan
en urgentes e importantes.
Poco importantes Tareas que se deberían Son tareas que no es delegar, si podemos. necesario realizarlas
Evitar ser esclavo de este tipo de tareas ni delegarlas, se debe evaluar si realmente deben hacerse.
La mayoría de objetivos fundamentales son a medio o largo plazo, de lo que se extrae que la mayoría de asuntos urgentes son de tipo C o de poca importancia.
Muchas tareas triviales pero urgentes suelen robarnos mucho tiempo, tiempo que no invertimos en tareas de mayor importancia.
El ser humano es un ser de costumbres, por lo que muy a menudo, se hace difícil generar cambios en nuestra vida. Pero en el fondo es tan fácil continuar con nuestra rutina habitual, como cambiar, es sólo cuestión de tiempo y voluntad. Es sabido que cuando intentamos cambiar de hábitos, sólo necesitamos mantener el nuevo hábito durante un mínimo de tres semanas y el máximo depende del hábito a adquirir. Después de este período, la nueva conducta se convertirá en un hábito.
Los pasos a realizar para efectuar el cambio apropiado son pocos:
Detección del punto de mejora
Aplicación y seguimiento de las herramientas apropiadas
Mantenimiento de la conducta por un período mínimo de tres semanas
Evaluación del cambio realizado.
Está claro que hay aspectos de personalidad, actitudinales y aptitudinales que nos pueden influir positiva o negativamente, sin embargo, en el fondo, es un asunto de constancia y determinación al alcanzar nuestro objetivo deseado. A algunas personas les costará más (será necesario que inviertan más autocontrol y motivación en el cambio a alcanzar) ya otras menos, pero todo el mundo puede hacerlo, es cuestión de tener las herramientas y la voluntad adecuada.
Determinar los objetivos de nuestro puesto de trabajo es el primer paso a realizar para poder planificar. Estos son como una brújula que nos indican en qué tareas o actividades deberíamos invertir más nuestro tiempo, y en qué otras deberíamos invertir menos cantidad de este precioso recurso.
Por tanto si detectamos y clasificamos los objetivos de nuestro puesto de trabajo, sabremos que es lo más importante a realizar durante nuestra jornada laboral. Se trata de detectar y establecer prioridades en nuestra actividad profesional.
Definir adecuadamente nuestros objetivos nos permitirá:
-Concentrarse en lo que es más importante
-Dedicar menos energía en tareas no fundamentales
-Evitar a los ladrones de tiempo
-Unificar la dirección del equipo de trabajo
-Alcanzar más motivación y satisfacción laboral
Por otro lado es necesario aprender, también, a distinguir entre aquellas actividades o asuntos que son URGENTES de aquellas otras que son IMPORTANTES, puesto que no siempre lo que es urgente es importante.
Es necesario aprender a distinguir entre aquellos asuntos o tareas que son urgentes de aquellas otras que son importantes.
-Importancia: Nivel de contribución de una tarea a la consecución de objetivos importantes para nuestro puesto de trabajo
-Urgencia :Nivel de prontitud o inmediatez en la que se debe llevar a cabo una tarea
Ambas variables se pueden combinar generando el siguiente cuadro:
Muy urgentes Poco urgentes
Muy importantes Tareas a asumir Tareas a realizar con
inmediatamente cierto margen de tiempo sin demora antes de que se conviertan
en urgentes e importantes.
Poco importantes Tareas que se deberían Son tareas que no es delegar, si podemos. necesario realizarlas
Evitar ser esclavo de este tipo de tareas ni delegarlas, se debe evaluar si realmente deben hacerse.
La mayoría de objetivos fundamentales son a medio o largo plazo, de lo que se extrae que la mayoría de asuntos urgentes son de tipo C o de poca importancia.
Muchas tareas triviales pero urgentes suelen robarnos mucho tiempo, tiempo que no invertimos en tareas de mayor importancia.