Los conflictos, ¿qué son? Sus fases y cómo desescalarlos 12/03/2025
¿QUÉ ES UN CONFLICTO?
El conflicto es una interacción entre personas o entidades que se percibe como incompatible, puesto que la satisfacción de los intereses y necesidades de cada parte se ven amenazados por el otro.
Los conflictos en las organizaciones son normales, comunes e inevitables, ya que surgen de la diversidad en las formas de hacer, pensar, ser y percibir el mundo. Por un lado esto es positivo porque crea riqueza, y avance en las organizaciones, pero por otro puede provocar conflictos que si no se gestionan a tiempo puede influir negativamente en el bienestar de las personas y en los resultados organizacionales.
FASES DE LAS SITUACIONES CONFLICTIVAS
En un conflicto podemos distinguir varias fases. Dependiendo de en qué fase esté el conflicto se actuará, de una forma u otra, tanto por parte de los protagonistas del conflicto, como de aquellos que quieran contenerlo o gestionarlo.
Escalada: Es la expansión secuencial de la intensidad del conflicto. Normalmente en esta fase se aplican medidas de contención del conflicto.
Estancamiento: Cuando las partes no aumentan la intensidad del conflicto y pasan de un estilo competitivo a uno de evitación o similar. Se comienza a evaluar la balanza coste/beneficio del conflicto.
Punto de madurez: el conflicto ya ha alcanzado su máximo nivel y se empiezan a ver las primeras actitudes de querer solucionar el conflicto de alguna forma. Esto se da porque las partes: (1) pueden tener una sensación de empate; (2) por tener una sensación de falta de control del conflicto o (3) perciben que se puede salir benefificado actuando de otro modo.
Desescalada: Cuando la intensidad del conflicto minora o comienza a resolverse, sea de forma. espontánea o por aplicación de algún método de gestión.
ESTRATEGIAS DE DESESCALADA: Pasos para desescalar el conflicto
1. Hablar
• Cuando se quiere arreglar un conflicto hay que dar señales a la otra parte de que se tiene ésta
intención.
• Si el conflicto todavía está en la fase de escalada, esta intención puede percibirse como signo de debilidad. Habrá que tener cierta constancia, esperar y seguir la evolución del proceso para mantener esta actitud.
• La comunicación puede generar un espacio de "exposición emocional". Es importante no desestabilizarse y comprender que el otro se está desahogando expresando emociones contenidas, y que más adelante ya estará en situación de dialogar con mayor tranquilidad.
2. Redescubrir lo que hay en común
• Explorar los intereses comunes de las partes. Como por ejemplo, darse cuenta de que las consecuencias del conflicto son peores que la situación actual, no estropear el bienestar de los hijos, unir esfuerzos ante la competencia, aceptar que las partes se necesitan para conseguir determinados objetivos individuales, etc.
• Buscar las semejanzas por encima de las diferencias, aunque sea a largo plazo;
permite asentar una base para iniciar un proceso de desescalada.
• Es necesario que se considere válido el interés al finalizar el conflicto.
3. Establecer reglas
• La expresión "hoja de ruta" define muy bien esta fase. Es necesario establecer unas pautas de negociación directamente o mediante un proceso de mediación
• Los resultados pueden ser muy diversos: desde la ruptura y tomar caminos diferentes hasta la reconciliación, el fortalecimiento de la relación y el reforzamiento de los objetivos comunes. Lo importante para que el conflicto quede resuelto es que las partes queden recompensadas en el contenido del litigio y en el aspecto emocional herido en el proceso.
Quizás después aparezcan otros conflictos, pero no éste.
4. Intervención de terceros
• Esta fase no se puede iniciar cuando el conflicto está en una fase muy aguda, llena de agresividad y con mucha implicación personal. En esta situación, quien podría actuar es un poder externo y superior a los que están enfrentados.
• Lo esencial es que la intervención de esta figura de poder haga percibir a los enfrentados que el conflicto tendrá un resultado de pérdida por ambas partes.
El conflicto es una interacción entre personas o entidades que se percibe como incompatible, puesto que la satisfacción de los intereses y necesidades de cada parte se ven amenazados por el otro.
Los conflictos en las organizaciones son normales, comunes e inevitables, ya que surgen de la diversidad en las formas de hacer, pensar, ser y percibir el mundo. Por un lado esto es positivo porque crea riqueza, y avance en las organizaciones, pero por otro puede provocar conflictos que si no se gestionan a tiempo puede influir negativamente en el bienestar de las personas y en los resultados organizacionales.
FASES DE LAS SITUACIONES CONFLICTIVAS
En un conflicto podemos distinguir varias fases. Dependiendo de en qué fase esté el conflicto se actuará, de una forma u otra, tanto por parte de los protagonistas del conflicto, como de aquellos que quieran contenerlo o gestionarlo.
Escalada: Es la expansión secuencial de la intensidad del conflicto. Normalmente en esta fase se aplican medidas de contención del conflicto.
Estancamiento: Cuando las partes no aumentan la intensidad del conflicto y pasan de un estilo competitivo a uno de evitación o similar. Se comienza a evaluar la balanza coste/beneficio del conflicto.
Punto de madurez: el conflicto ya ha alcanzado su máximo nivel y se empiezan a ver las primeras actitudes de querer solucionar el conflicto de alguna forma. Esto se da porque las partes: (1) pueden tener una sensación de empate; (2) por tener una sensación de falta de control del conflicto o (3) perciben que se puede salir benefificado actuando de otro modo.
Desescalada: Cuando la intensidad del conflicto minora o comienza a resolverse, sea de forma. espontánea o por aplicación de algún método de gestión.
ESTRATEGIAS DE DESESCALADA: Pasos para desescalar el conflicto
1. Hablar
• Cuando se quiere arreglar un conflicto hay que dar señales a la otra parte de que se tiene ésta
intención.
• Si el conflicto todavía está en la fase de escalada, esta intención puede percibirse como signo de debilidad. Habrá que tener cierta constancia, esperar y seguir la evolución del proceso para mantener esta actitud.
• La comunicación puede generar un espacio de "exposición emocional". Es importante no desestabilizarse y comprender que el otro se está desahogando expresando emociones contenidas, y que más adelante ya estará en situación de dialogar con mayor tranquilidad.
2. Redescubrir lo que hay en común
• Explorar los intereses comunes de las partes. Como por ejemplo, darse cuenta de que las consecuencias del conflicto son peores que la situación actual, no estropear el bienestar de los hijos, unir esfuerzos ante la competencia, aceptar que las partes se necesitan para conseguir determinados objetivos individuales, etc.
• Buscar las semejanzas por encima de las diferencias, aunque sea a largo plazo;
permite asentar una base para iniciar un proceso de desescalada.
• Es necesario que se considere válido el interés al finalizar el conflicto.
3. Establecer reglas
• La expresión "hoja de ruta" define muy bien esta fase. Es necesario establecer unas pautas de negociación directamente o mediante un proceso de mediación
• Los resultados pueden ser muy diversos: desde la ruptura y tomar caminos diferentes hasta la reconciliación, el fortalecimiento de la relación y el reforzamiento de los objetivos comunes. Lo importante para que el conflicto quede resuelto es que las partes queden recompensadas en el contenido del litigio y en el aspecto emocional herido en el proceso.
Quizás después aparezcan otros conflictos, pero no éste.
4. Intervención de terceros
• Esta fase no se puede iniciar cuando el conflicto está en una fase muy aguda, llena de agresividad y con mucha implicación personal. En esta situación, quien podría actuar es un poder externo y superior a los que están enfrentados.
• Lo esencial es que la intervención de esta figura de poder haga percibir a los enfrentados que el conflicto tendrá un resultado de pérdida por ambas partes.